sábado, 29 de septiembre de 2012

Virginidad y desfases

El último grito de hace ya un tiempecito es alardear de con cuántos te has acostado. Las chicas, unas putas. Pero los tios, son los reyes. Yo no sé si será cosa de la sociedad, de que el mundo esté cambiando o simplemente del hecho de que cada vez somos más superficiales, más máquinas y menos hombres... Pero el caso es que la virginidad ya no se consideraba como antes. Perderla era algo muy, muy serio. Sagrado. Y aún hoy la Iglesia Católica dice que el fin de hacer el amor es un retoño que sea fruto de esa unión de ''almas'', de una unión carnal. Que no debe verse como un goce, como un placer, como pura satisfacción de pareja. Por eso lo de estar en contra del condón, blabla. Por suerte, seguimos quedando gente que pensamos que la virginidad es algo serio, que lo idóneo no es dársela al primero que pase... Aunque allá cada uno, a mi lo que hagan los demás con su cuerpo y su vida me da exactamente lo mismo. No veo necesario esperar hasta el matrimonio y todas ésas sandeces pero sí perderla con alguien en quien confíes. Algunos dicen que la primera vez nunca se olvida (en mi caso, ni me acuerdo casi), yo por ejemplo las que no olvido son las que han sido bestiales. Tampoco he sido nunca de líos de una noche. Yo soy más de enamorarme mucho, hasta la médula. Para que luego pase... ''lo que tenga que pasar''. Pero voy a hablar en plata. Lo que no entiendo es ésa prisa por perderla, esas niñas de doce o trece que en lugar de fijarse en los modelitos de la barbie piensan en comerle el rabo a Ken. Ésas niñas que tosen cuando fuman los cigarros que les cogen a su madre del bolso en un descuido, ésas niñas que tienen más relleno que el cojín. Que van subidas sobre zapatos de tacón interminable que apenas saben manejar o ésas que beben hasta perder la conciencia. Criaturas que de la infancia pasan a la adolescencia sin más, de la noche a la mañana. De la cuna al suelo de un empujón. ¿Y cómo será cuando tengan veinte? Yo las miro y me siento incluso más joven que ellas, me veo más inocente. Yo con ésa edad sólo tenía en la cabeza juegos y más juegos con los amigos, quedarme a dormir en casa de fulanita o ir al parque de mi calle a jugar hasta tarde. No recuerdo pensar en comprar alcohol o en coger un cigarrillo porque eso era ''de mayores''. Supongo que por ser una ''niña convencional'' después de fumar durante un par de meses lo dejé y ahora aborrezco el tabaco, y que por eso no pruebo el alcohol casi nunca porque también lo odio. Y no sé si será mejor o será peor, seguramente me he perdido conocer tíos o entrar en grupos por no ser de ése rollo, pero que me quiten lo bailao. Mi pubertad no la cambiaría por nada del mundo. Y eso es algo que ninguna de ésas chicas podrá recuperar jamás.

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